Me trae paz

Hablar con mi madre cada mañana, cada tarde y cada vez que queremos encontrarnos a cada lado del teléfono.

Me da paz ver crecer a mis hijos, y la manera en que crecen, que me sorprende a veces, y me llena de orgullo siempre.

Me da paz la eterna presencia de mi compañero de camino, siempre a mi lado, da igual cómo venga el viento.

Me da paz el fruto de mi trabajo, el verde de los pastos y la vida que crece en ellos.

Me da paz el tacto del vellón, la salud del rebaño y las crías jugando.

Las flores me dan mucha paz, que garantizan las semillas del futuro. A veces miro de cerca el terreno y cuento cuántas especies diferentes crecen en un pequeño espacio. Me llena de paz la variedad de vida vertida sobre esta tierra, y me pregunto si alguien más se da cuenta del privilegio de vivir en una nación donde no falta la lluvia, que también me llena de paz cuando cae sobre el tejado en la noche y me acuna al más profundo sueño.

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